Nueve mitos sobre la energía solar que todavía circulan en Chile

Que con nubes no generan, que duran diez años, que no se reciclan, que el granizo los rompe. Nueve creencias sobre los paneles, revisadas con datos de NREL, Fraunhofer, la SEC y la Ley REP.

Andrés Alfaro · 8 min de lectura
Vista aérea de una casa de campo de madera con techo negro y paneles solares, rodeada de césped y árboles

Instalación residencial de Solar Volt.

Si has cotizado paneles, seguro alguien te advirtió: "con nubes no sirven", "a los diez años hay que cambiarlos", "eso después no se recicla". Son frases que circulan hace años y que la tecnología ya dejó atrás. Acá revisamos nueve, cada una con un dato verificable.

Los mitos sobre el costo, el techo, los permisos, la plusvalía y los seguros están en otro artículo; acá, solo tecnología y medioambiente.

Mito 1: "Con nubes, los paneles no generan"

Un panel convierte luz, no calor ni "sol directo". En un día despejado hasta un 90 % de la energía llega en línea recta desde el sol; bajo nubes, casi toda llega difusa, dispersada por la atmósfera.

¿Cuánta menos? Investigadores de General Motors midieron en Michigan, en días de cielo muy cubierto, entre 70 y 250 W/m²: entre un 7 % y un 25 % de los 1.000 W/m² con que se prueba un panel en laboratorio.1 Con una cuenta simple (una estimación, no una medición), un sistema de 3 kWp, que al mediodía despejado entrega unos 2.500 W tras las pérdidas normales, bajo nubes gruesas bajaría a unos 200 a 600 W. No alcanza para el horno, pero sí para el refrigerador, el router y las luces.

Gráfico de barras: con cielo despejado llegan 1.000 W/m² al panel; con cielo muy cubierto, entre 70 y 250 W/m², es decir, entre 7 % y 25 %
Irradiancia al mediodía con cielo despejado y con cielo muy cubierto. Fuente: Kelly y Gibson, GM R&D, Solar Energy 83 (2009).

Mito 2: "En invierno no sirven"

Generan menos, no cero. La razón no es el frío (el frío, de hecho, ayuda: mito 3), sino que los días son más cortos, el sol pasa más bajo y hay más nubes. Por eso un sistema bien dimensionado se calcula con la radiación de los doce meses, que el Explorador Solar del Ministerio de Energía entrega para cualquier punto del país. Mes a mes: Paneles solares en invierno.

Paneles solares sobre un techo metálico bajo un cielo cubierto de invierno
Instalación residencial de Solar Volt.

Mito 3: "Mientras más calor, más generan"

Al revés. Todo panel trae en su ficha un "coeficiente de temperatura de Pmax", que en los paneles tipo N actuales ronda los −0,29 % por cada grado de celda sobre 25 °C. Y la celda se calienta mucho más que el aire: con 20 °C, 800 W/m² de sol y una brisa suave ya está a unos 43 a 45 °C (ficha Trina Vertex S+). Con la fórmula estándar de las fichas, un mediodía de enero con 33 °C en Santiago la lleva sobre los 60 °C, y el panel entrega cerca de un 10 % menos que en laboratorio. A igual luz, un día frío y despejado rinde más que uno caluroso.

Mito 4: "Duran diez años y hay que cambiarlos"

NREL, el laboratorio nacional de energías renovables de Estados Unidos (hoy National Laboratory of the Rockies), revisó más de 11.000 tasas de degradación medidas en terreno, de casi 200 estudios en 40 países: la mediana para silicio cristalino es de 0,5 a 0,6 % por año.2 A ese ritmo, un panel conserva entre un 82 y un 85 % de su potencia a los 30 años.

Los fabricantes lo garantizan por escrito: las fichas de Jinko Tiger Neo y Trina Vertex S+ prometen como máximo 1 % de pérdida el primer año y 0,4 % anual después, es decir, al menos 87,4 % al año 30, con 12 a 25 años de garantía de producto según la marca.

Y hay pruebas más largas: TISO-10, la primera planta conectada a la red en Europa, entró en operación en Lugano (Suiza) en 1982. A los 35 años, cerca del 70 % de sus módulos seguía sobre el 80 % de su potencia inicial: la mayoría perdió en promedio 0,69 % al año, y un grupo con otro encapsulante, apenas 0,2 %.

Gráfico de líneas: la garantía típica del fabricante baja de 100 % a 87,4 % en 30 años; la mediana medida por NREL, a entre 82 y 85 %
Potencia que conserva un panel según la garantía típica del fabricante y según la mediana medida en terreno. Fuentes: fichas Jinko Tiger Neo y Trina Vertex S+; Jordan et al., NREL, 2016.

Mito 5: "Fabricarlos contamina más de lo que ahorran"

Fabricar un panel consume energía, pero el balance se cierra rápido. Fraunhofer ISE calcula que un sistema fabricado en Europa e instalado en el norte del continente devuelve la energía de su fabricación en 1,1 años, y en el sur, en 0,9; con un retorno de un año y 20 de vida, produce unas veinte veces lo que costó hacerlo.3 En la zona central y el norte de Chile, con tanta o más radiación que el sur de Europa (Atacama tiene la más alta del planeta), el plazo es del mismo orden: alrededor de un año.

En emisiones, NREL armonizó decenas de estudios de ciclo de vida: unos 40 g de CO₂ equivalente por kWh solar, contra unos 1.000 g por kWh a carbón (ficha NREL). La mayor parte de esas emisiones ocurre al fabricar los materiales y el módulo; en operación, un panel no quema nada.

Mito 6: "Los paneles no se reciclan"

Según IRENA, un módulo de silicio es, en peso, cerca de 76 % vidrio, 10 % polímeros, 8 % aluminio, 5 % silicio y 1 % cobre. El vidrio, el aluminio y el cobre ya se recuperan en plantas de reciclaje convencionales, con rendimientos que superan el 85 % del peso del panel. Lo que falta no es tecnología, sino quién lo haga.

En Chile eso ya tiene fecha. El Decreto Supremo 22/2025 del Ministerio del Medio Ambiente, publicado el 7 de mayo de 2026 bajo la Ley 20.920 (Ley REP), fija metas de recolección y valorización para pilas y aparatos eléctricos y electrónicos, con una meta propia para los paneles fotovoltaicos: sin meta los dos primeros años, 10 % el tercero y 50 % desde el décimo. Las metas rigen desde mayo de 2028, y quien fabrica o importa los paneles debe organizar y financiar su recolección y reciclaje.4 Y la empresa Amffal anunció para el segundo semestre de 2026 las obras, en Copiapó, de la que sería la primera planta de reciclaje de paneles del país.

Mito 7: "Sin baterías no funciona"

Un sistema residencial conectado a la red funciona perfecto sin batería: es un sistema on-grid. De día consumes lo que generas, el excedente se inyecta a la red y la distribuidora lo descuenta de tu boleta por la Ley 21.118; de noche usas la red, sin equipos extra. Eso sí, no es un trueque 1 a 1: el kWh que inyectas se paga a menos que el que compras (por qué).

La batería es una decisión aparte. Sirve para tener luz en un corte con un inversor híbrido, porque un on-grid se apaga por norma (lo vemos en los mitos del hogar), o para vivir lejos de la red con un sistema off-grid. Más en qué pasa con tus paneles durante un apagón y en si vale la pena una batería en Chile.

Mito 8: "Requieren mucho mantenimiento"

Los paneles no tienen partes móviles: nada que lubricar ni que se desgaste por uso. El mantenimiento real es limpiar los paneles cuando el polvo baje la producción (la frecuencia depende de tu zona; así se hace) y mirar de vez en cuando la app del inversor.

El inversor es el componente que más trabaja y el primero que se cambia. La guía de operación y mantenimiento de NREL señala que sus fallas están entre las causas más frecuentes de pérdida de rendimiento y que las garantías de 10 años ya son habituales; en 25 o 30 años de sistema, lo razonable es contar con cambiarlo al menos una vez. Si aparece una alerta, estas tres avisan que estás perdiendo generación.

Mito 9: "La primera granizada los rompe"

Para certificarse, un panel debe pasar la norma IEC 61215, que incluye un ensayo de granizo: once impactos de bolas de hielo de 25 mm a 23 m/s (unos 83 km/h) sin daño visible y sin perder más de 5 % de potencia.5 En Chile no es opcional: la instrucción técnica RGR N°02/2024 de la SEC exige que todo módulo de una unidad de generación cumpla IEC 61730 e IEC 61215 y esté autorizado por la Superintendencia.

Eso cubre la granizada típica. Granizo del tamaño de una pelota de golf (unos 45 mm) ya supera el ensayo obligatorio: algunos fabricantes certifican niveles mayores, que son opcionales, y para el resto están los seguros, que tratamos en el artículo sobre mitos en el hogar. Para comprobarlo, pide la ficha técnica del panel y busca "IEC 61215" e "IEC 61730" en sus certificaciones.

En resumen

Los paneles generan con nubes y en invierno, rinden mejor con frío que con calor, conservan más del 80 % de su potencia a los 30 años, devuelven en cerca de un año la energía que costó fabricarlos, se reciclan (y en Chile ya con ley), no obligan a comprar baterías, casi no piden mantenimiento y resisten el granizo normal. Si te dicen lo contrario, pide la fuente. Y si quieres una primera estimación para tu casa, parte por la calculadora solar.

Notas

  1. Kelly, N. A. y Gibson, T. L., "Improved photovoltaic energy output for cloudy conditions with a solar tracking system", Solar Energy 83 (2009), resumen en OSTI. El rango de 0,07 a 0,25 soles (70 a 250 W/m²) bajo cielo muy cubierto está en las mediciones de los mismos autores, patente US 8.101.848. ↩

  2. Jordan, D. C., Kurtz, S. R., VanSant, K. y Newmiller, J., "Compendium of Photovoltaic Degradation Rates", NREL, Progress in Photovoltaics (2016), resumen en OSTI. ↩

  3. Fraunhofer ISE, Photovoltaics Report, versión del 14 de julio de 2026, sección "Energy Payback Time". ↩

  4. Decreto Supremo N°22/2025 del Ministerio del Medio Ambiente, Diario Oficial del 7 de mayo de 2026, artículos 25 (meta para paneles fotovoltaicos) y 49 (vigencia). ↩

  5. Ensayo de granizo (MQT 17) de IEC 61215-2:2021, parámetros según la ficha Hail Damage Mitigation for Solar Photovoltaic Systems del Departamento de Energía de Estados Unidos. ↩

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